ML2 – Second Language Literacies

A blog for the Second Language Literacies course from the MA in Learning and Teaching Processes in Second Languages (ML2) at UPB-Medellín

EL PROCESO DE LA LITERACIDAD EN AMBIENTES ACADÉMICOS. Por: Juliana Garzon y Cristina Tabares

DSC00546(1)EL PROCESO DE LA LITERACIDAD EN LOS AMBIENTES ACADÉMICOS

RESUMEN
El aprendizaje de la literacidad a través de los años escolares está determinado por factores internos y externos del contexto escolar, que influyen en el proceso y desarrollo de los estudiantes. Allan Luke (1993) expresa “la Literacidad es mucho más que ideologías, identidades y valores, ello implica el manejo de códigos y habilidades”. Además de esto, en el ciclo escolar surgen etapas que determinan esquemas que se conjugan dentro de este proceso de aprendizaje para convertirse en saberes específicos los cuales se van personalizando a medida que van siendo parte de las experiencias de cada individuo.
Muchas de estas experiencias o situaciones diversas son un conjunto de aprendizajes que se van materializando en torno a un contexto condicionado por intereses, necesidades y actitudes de cada uno de los estudiantes.
Dentro de este trabajo se presentaran actividades diferentes que demostraran la manera como los estudiantes comprenden, analizan y expresan la asimilación de los conceptos transmitidos en las diferentes clases, para ello se utilizan variedad de materiales y herramientas necesarias para llevar a cabo el propósito de la actividad y con los cuales se orienta a los estudiantes para realizarla, permitiendo así la valoración de la misma.

CONCEPTUALIZACIÓN

Ser alfabetizado es un proceso continuo, y tiene mucho que ver con las habilidades cognitivas del cerebro. Gracias a la facultad humana tenemos la oportunidad de reconocer que no basta ser alfabetizado, sino más bien literalizado, esto es, desarrollar la habilidad de leer y escribir sin que se quede en una simple decodificación de textos o códigos. Mora Vélez (2010) ”yo entiendo la literacidad como el proceso de interpretación y creación de textos usando múltiples medios y recursos, incluyendo la tecnología, los idiomas, y las diversas formas de expresión en complemento con la palabra hablada y escrita” . Se busca entonces ahondar en el concepto de literacidad de forma que promueva la captura significativa y re significativa de las manifestaciones literales y multimodales, las cuales tienen que ver con factores evolutivos y emocionales; Por ello es fácil ver hoy en día adolecentes que estudian mientras escuchan su MP3, buscan en internet, o mandan mensajes de texto. Withrow (2004). Ser literalizado, implica comprender el mundo que nos rodea, y su actuar en consecuencia, por ello se dice que la literacidad conduce a un conocimiento significativo, a algo que dará resultado a una realidad, Freire and Macedo (1987)”Reading the world through the word”.

TAREA DOCENTE
En su preparación todos los docentes deben brindar momentos de reflexión. Durante el proceso escolar, los contenidos deben dar forma a los referentes que tienen que ver con el uso del idioma, y los avances que han surgido para la adquisición del mismo. Kress (2000). Para entenderlo mejor, es necesario enmarcar las habilidades lingüísticas requeridas para el desarrollo de las habilidades y competencias que propenden la adquisición del proceso de literacidad. Si bien la competencia lectora es fundamental, la competencia escrita también registra una validez vital para el ejercicio comunicativo. De ahí la importancia del texto escrito, que después de haber pasado por los procesos de identificación, interpretación, asociación, y reflexión, reconoce las nuevas demandas que impulsan al uso de la tecnología y nuevas habilidades con el fin de trabajar más eficientemente. (Anstey, 2002, Gee 2000).
El quehacer docente es una oportunidad no solo para alfabetizar, sino para brindar a los estudiantes las herramientas necesarias para formarlos como individuos literalizados, es decir capaces de lograr adquirir conocimientos significativos que permitan lograr aprendizajes permanentes.


Para alcanzar este propósito y cumplir con los objetivos, los maestros tienen que apropiarse de su labor permitiendo una interacción con los procesos de la lectura, escritura y del conocimiento pleno de los distintos niveles de complejidad que llevan a la literacidad a la comprensión lectora y escrita desde diferentes puntos de vista, es decir guiar a los estudiantes para interactuar con cualquier información desde distintos enforques educativos en cuanto a la enseñanza y aprendizaje del conocimiento.
La literacidad permite al ser humano ser partícipe de su propia experiencia; Wendy Morgan (1996) desarrolla tres posturas acerca de la literacidad:
-La forma en que los textos y su discurso trabajan para representar la realidad y definir lo que es necesario para nosotros.
-Un aprendizaje simpático de la gente que se pone en contacto con los discursos.
-Los modos en que podemos unirnos con los textos y sus debates.
De acuerdo a lo expuesto, los conocimientos previos juegan un gran papel dentro de todo el proceso educativo de los individuos durante toda su vida escolar, teniendo en cuenta que la amplitud del vocabulario de los estudiantes se incrementa en la medida en que se relaciona con el entorno, por tanto el conocimiento adquirido permite llevar a cabo la manera de reflexionar así como también concibe el mundo desde su propio punto de vista, y como tal actúa dentro del él.
El valor de la literacidad esta creado desde el mismo momento de iniciar a realizar rayones, y crear figuras que son interpretadas desde el imaginario. La literacidad en función de la interpretación de la realidad, permite profundizar en lo que es pensado para pasar a ser visualizado desde una forma real, ya no solo tomando de referente la imagen, sino la palabra escrita. Según dice Rolan Barthes “aquí celebramos un acontecimiento, pues cuando el texto llega al individuo nacen nuevas maneras de procesar esta información porque cada uno utiliza lo que posee de conocimientos originando modelos que le dan valoraciones diferentes desde la perspectiva de cada lector.
Uno de los grandes retos de la educación es precisamente lograr que los alumnos interpreten y apliquen lo que leen en el contexto social en el que se desenvuelven. Para ello se han ido cambiando las estrategias de enseñanza incluyendo además en el contexto escolar el uso de la tecnología, permitiendo otras formas de acercarse a la lectura y adquisición del conocimiento en el proceso educativo, logrando en el alumno la interpretación y perspectiva diferente de los textos que se le presentan. Bearne (2009) creó un modelo para analizar los textos multimodales usando categorías analíticas como el idioma, la imagen, el sonido, y movimiento.

En este vídeo se puede apreciar el uso de la tecnología

PROCESO DE REFLEXIÓN
Es aquí donde primeramente se valora la importancia de fortalecer y hacer de la motivación una herramienta para ayudar a los estudiantes a mantener el interés que actúe desde ese mundo de saberes para ser desarrollado y aplicados desde diferentes actividades llevando al adquisición de los conocimientos ya que estos poseen aprendizajes diversos que los hacen incursionar de modo distinto en los procesos literales, encargados de formarlos cada día más críticos y competentes para la sociedad. (Pressley, 1990) conecta la idea de construir significado haciendo uso de los conocimientos previos, conocido como el imaginario mental o, ‘making mental pictures’. Así Pressley et al (1990) argumenta, la habilidad de construir imágenes mentales ha sido demostrado para mejorar la memoria de los niños para la literatura; un estudiante con un alto grado de conocimientos previos tendrá mejor habilidad para entender y dibujar lo que el autor quiere expresar en el texto.
En la experiencia docente el uso de textos argumentativos y textos incompletos, ha permitido observar el propio esquema mental que maneja cada estudiante en términos de argumentación e interpretación. Los distintos niveles de complejidad expuestos conllevan a la formulación de preguntas por parte de los estudiantes en cuanto a inquietudes que les surgen de la lectura, y la experiencia con ellos dan distintos resultados, pues cada vez que se interactúa aún con el mismo texto, la interpretación varía por los nuevos conocimientos adquiridos cada día.

Si los maestros y maestras aprenden estrategias para facilitar el aprendizaje mediante nuevas formas de enseñar promoviendo el avance, ocasionarán que esto llegue a ser agradable para todos los que intervienen en este proceso. Los docentes quieren que los estudiantes lean la información, tomen decisiones críticas al respecto, que formulen sus propios cuestionamientos y respondan a el de manera inteligente (D”Archangelo, 2002).

Se entiende entonces, la capacidad de leer y escribir, como un proceso que se desarrolla a lo largo de la vida y que sirve para la vida, en tanto habilita al ser humano para leer con fines útiles y significativos en su quehacer diario.
Desde esta perspectiva, muchos docentes del área de lengua castellana expresan “leer es más que decodificar o leer en voz alta”. (Docente lengua colegio UPB)
“Leer implica comprender textos que estimulan la lectura y esto puede ser en diferentes contextos y fines: personales, públicos, profesionales, educativos; con los que se debe interactuar para extraer el máximo de información”. (docente lengua colegio UPB)
Al desarrollar de manera natural cada uno de los ejercicios propuestos por los docentes, la creatividad y espontaneidad en los estudiantes se hace evidente en la mayoría de ellos permitiendo enriquecer el desarrollo intelectual, afectivo, social y de la personalidad.
Lo anterior permite destacar los procesos de la Literalicidad que los estudiantes van adquiriendo a medida que se involucran con el conocimiento y lo utilizan de manera más funcional y de acuerdo a su comprensión. Practicar la lectura es una herramienta muy importante en orden a mejorar esta habilidad (Hollas, 2002). Los docentes enseñan varias habilidades para mejorar el entendimiento de la lectura. Desafortunadamente, los estudiantes mientras decodifican no comprenden lo que están leyendo. Por ello en el contacto con los estudiantes se usan múltiples representaciones de la literacidad; ejercicios realizados en los que se evidencian ritmos de trabajo, manejo y utilización de los materiales, expresiones orales, escritas y a través de imágenes, entre otras, ello deja ver claramente las diversas formas de comprender el conocimiento apuntando de manera pedagógica a la Multimodalidad .
De esta manera el conocimiento de los códigos culturales permite la asociación de imágenes con conceptos. Ejemplo: Paloma = Paz / Espíritu Santo.

CONTEXTO DE LA EDUCACIÓN
Tradicionalmente la literacidad estaba limitada a la decodificación, un simple ejercicio de Alfabetización, dirigido a preparar a los analfabetos a conocer y dominar un código lingüístico determinado, donde se reservaba el alfabetismo para la decodificación, y la literacidad para la comprensión. Un paso muy importante registrado en la historia fue la interpretación a través de marcas en paredes, tablillas de barro y finalmente en papel. Fue de esta manera que nacieron los alfabetas, que quiere decir seres capaces de traducir códigos de información expresados a través de un alfabeto o lenguaje oral. Ser mejores miembros de nuestra sociedad, pero lo más importante ser mejores nosotros mismos (Kope and Kalantzis 2008). Es así como se fue transformando el conocimiento a través de las tecnologías que fueron utilizadas para comunicar y transformar el conocimiento generado dentro de ella, hasta que la tecnología marcó una posibilidad nueva en cuanto a información y comunicación.
Hoy en día Pruebas censales como (ICFES, SABER, PISA) emplean conceptos sobre literacidad que superan la simple alfabetización, y que guían la elaboración, a partir de las cuales se determinan niveles y estadios en los que las poblaciones pueden ser ubicados, al punto de interpretar cualquier sistema simbólico codificado culturalmente; es decir lo que hacen las personas con los diversos sistemas de códigos-lenguajes a los que se ven expuestos socialmente: el alfabeto hablado y escrito, los números, Íconos, incluso el lenguaje corporal (body language), entre muchos otros.
Nuestro discurso manifiesto, actualmente pasa de una literacidad hecha de libros, escuelas y bibliotecas, a una literacidad guiada desde las computadoras, tablets y iPods, y entonces surgen las preocupaciones por los avances tecnológicos. Grellet, F, 1981 propone los siguientes consejos para desarrollar habilidades en torno a la literacidad: Enseñar a los estudiantes a concentrarse en el texto y no en la oración, iniciar con el entendimiento de lo global a lo particular, usar textos actuales, unir las diferentes actividades en relación con las actividades escogidas, enfocarse en las habilidades de lectura y estrategias de aprendizaje, no imponer el propio punto de vista a los aprendices, no imponer ejercicios del texto, no usar muchos ejercicios que podrían echar a perder el placer de la lectura, ayudar a los estudiantes a autoevaluarse, utilizar diversos procedimientos al controlar las actividades de lectura de los estudiantes. Video
Si bien las posturas tradicionales dejaron huella, es preocupante pensar porqué hoy en día habiendo tantas herramientas que facilitan el aprendizaje, el ser humano se ha vuelto más perezoso, obviando procesos literales reemplazados por las computadoras y aparatos tecnológicos tales como: corregir ortografía, arrojar definiciones, sugerir expresiones, etc Chatel and Nodell (2002) hay que recordar que aunque la web tiene una gran cantidad de información valiosa, también tiene información inútil y perjudicial al mismo tiempo.
Pareciera entonces que la literacidad no es solamente cosa de los individuos, sino además producto de un constructo histórico y cultural que presupone un movimiento de desarrollo social hacia adelante. Casi tres siglos atrás la Educación Formal se suponía debía entrenar a los futuros trabajadores, proporcionando las herramientas conceptuales que la estructura económica requería para crecer y desarrollarse, partiendo del principio que toda sociedad necesita educar y educarse.
Un sujeto literalizado es capaz de responsabilizarse por sus propias creaciones de significados y desarrollo de conocimiento, es capaz de usar la información para resolver problemas, adquiere significados a través de procesos mentales que le permiten identificar, entender, interpretar, crear, comunicar, calcular y usar materiales impresos relacionados a una variedad de contextos en un amplio espectro de aprendizajes que habilita al individuo para el logro de sus metas, el desarrollo de su conocimiento, su potencial, y su participación social. Miller (2007) en su estudio no solo toca estrategias de lectura, sino que da información de hace unos treinta años, y de los últimos tiempos también. Afirma que la lectura se basaba en las habilidades de arriba hacia abajo hace unos treinta años, y afirma que la principal preocupación de la lectura es “significado”.
En el aula de clase es fácil escuchar a los estudiantes comentarios como “esto para qué?” “Lo que necesito es saber lo principal”. En la adquisición de la literacidad encontramos estudiantes que hacen uso de sus habilidades para lograr avanzar en los aprendizajes o desarrollan las actividades desde diferentes propuestas de trabajo, permitiendo así una mejor asimilación y aplicación del conocimiento. Sin embargo existen otros estudiantes que encuentran obstáculos como disculpa para fortalecer los aprendizajes. Ya que al no entender o escuchar con cuidado, presentan dificultades en el desarrollo de ciertas actividades con los conocimientos adquiridos, lo que no quiere decir que no pueda de igual o mejor manera hacer uso y aplicación del conocimiento en su vida cotidiana dentro y fuera del contexto escolar. De tal manera es importante tener en cuenta que los estudiantes que no tienen una base sólida en la base de decodificación y comprensión se vuelven lectores con dificultades. Los lectores sumisos nunca ven la lectura como algo que podían hacer — fue algo que debe evitarse (Collins, 1997). Pero si existe un maestro gentil, y una lectura adecuada, el ambiente de que el alumno se interese y le divierta capturar tal conocimiento cambia a una posición más positiva, pues eso le da además de una buena disposición para “narrar” cosas de importancia en su ámbito escolar y en su vida personal. (Shelley, 1997).
Una de las virtudes primordiales que debe tener todo maestro es adaptarse al conocimiento previo del aprendiz, encontrar la manera de tender puentes entre el nuevo conocimiento y lo que el alumno ya sabe (Pearson and Fielding, 1991). El alumno entonces, apoyado en su propio conocimiento, puede iniciar la tarea de construcción del nuevo conocimiento.

Un proceso de literacidad bien llevado puede producir cambios que podríamos llamar “milagrosos” pero que en esencia sería en su forma más simple la manifestación natural del potencial humano. Por ello es fácil encontrar en preescolares niños que ya saben leer, o estudiantes que son promovidos de un grado a otro por su buen proceso de literacidad.
De acuerdo a lo expresado en el desarrollo de este texto, se debe entender que Literacidad no es sólo leer y entender, es también sentir y actuar, pero entender significativamente como la base de todo, la condición necesaria, para realizar la representación de un sinnúmero de códigos. En la pedagogía freiriana toda tarea de alfabetización se inicia por medio de “palabras generativas”, esto es palabras que tienen un significado importante en la vida de las personas que están siendo alfabetizadas. Estas palabras usadas como ladrillos en la construcción no sólo de la alfabetización sino de la literacidad del individuo son aprendizajes significativos, que se “sienten” y se usan dentro del contexto social siendo estas conocidas en el diario vivir de los estudiantes.
Frente a lo anterior y como experiencia significativa dentro del contexto escolar cabe traer a colación como ejemplo una actividad programa en el ámbito escolar con los estudiantes de la básica primaria, la cual consiste en un concurso de deletreo. Con ello los estudiantes aprenden a desarrollar no sólo la habilidad de interpretar, sino una decodificación de la palabra para hablar de ella en términos de significados, ejemplos, o asimilaciones. Factores como el interés, la confianza y la seguridad son procesos que van adquiriendo los sujetos literalizados a través de la práctica en el contexto.

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Freire mismo reflexiona que si su metodología hubiera sido suponer que la persona es un recipiente vacío listo a recibir el conocimiento del alfabetizador (lo que él llamó el concepto bancario de la educación) el producto hubiera sido un aprendizaje memorístico desprovisto de significado que en lugar de liberar conduciría a la “domesticación” a la dependencia eterna del opresor. Quien no interpreta el mundo por su cuenta queda sujeto a las interpretaciones que otros generen acerca de la realidad y de las decisiones que se tomen como resultado de tales interpretaciones. De esta manera la liberación a través de la alfabetización no se logra simplemente “sabiendo leer de corrido” ni la literacidad se logra capturando conocimiento simplemente porque una autoridad así lo pide. Así La literacidad es un acto de libertad, un abrir los brazos a la cultura permitiendo ver y tener el significado de ella.
Los enemigos a vencer son el desinterés, la memorización ciega, el simple cumplir con lo que se exige, la satisfacción de los placeres de la inmediatez en aras del esfuerzo a largo plazo. La literacidad en su forma más amplia demanda el esfuerzo de uno mismo, tal proceso obviamente estará plagado de peligros y dificultades pero al mismo tiempo apunta hacia la esencia del acto educativo que estamos obligados a caminar con nuestros alumnos.
El conocimiento hoy en día no se restringe al aula, se vive en el mundo; a partir del desarrollo vivencial, el análisis, y la reflexión compartida, así mismo, no basta con aprender solo con fines escolares, el objetivo es ahora múltiple: el logro de metas personales, el desarrollo del conocimiento y una participación social más efectiva, para que contribuyan a que los alumnos desarrollen competencias para interpretar, organizar, producir y utilizar información de/en diversos contextos.

Para Casanny (2007) la literacidad es todo lo relacionado con la gestión de la ideología de los discursos, al leer y escribir. En otras palabras, bajo este concepto se puede trabajar los conocimientos, las habilidades, actitudes y valores derivados del uso generalizado, histórico, individual y social del código escrito. Estos elementos generalizados se trabajan con frecuencia en el aula de clase y responden a diferentes campos de análisis como los géneros discursivos, los roles de autor/lector, la organización social, los valores y las representaciones, y las formas de pensamiento.

Dentro de la perspectiva teórica-práctica de la literacidad crítica, Cassany (2006, p.52) nos indica, que para una lectura crítica hay que distinguir tres planos: “las líneas, entre líneas y detrás de las líneas.
Comprender las líneas de un texto se refiere a comprender el significado literal, la suma del significado semántico de todas sus palabras. En cuanto a lo que es entre líneas, se refiere a todo lo que se deduce de las palabras, aunque no se haya dicho explícitamente; las inferencias, las presuposiciones, la ironía, los dobles sentidos. Y lo que hay detrás de las líneas es la ideología, el punto de vista, la intención y la argumentación que apunta el autor”.

Por otro lado Cassany (2006, p.38) propone que “la literacidad crítica abarca todo lo relacionado con el uso del alfabeto: desde la correspondencia entre sonido y letra hasta las capacidades de razonamiento asociadas a la escritura”. La literacidad crítica incluye: el código escrito, los géneros discursivos, los roles de autor y lector, las formas de pensamiento, la identidad y el estatus como individuo, colectivo y comunidad, y los valores y las representaciones culturales.

Finalmente, para la concepción sociocultural tanto el significado de las palabras como el conocimiento previo que aporta el sujeto tienen origen social, insinuando que el discurso no surge de la nada, siempre hay alguien detrás, formando una triada inseparable: discurso, autor y lector, para Cassany (2006, p.34) “discurso, autor y lector son piezas de un entramado más complejo, con normas y tradiciones fijadas. Cada acto de literacidad crítica es una práctica social compleja que incluye varios elementos”, y es esta última concepción la cual permite hablar de literacidad crítica. . Existen casos aislados de profesionales en el área de lenguaje interesados en cambiar esquemas de enseñanza, que se arriesgan en la aventura de responder a las necesidades de lectura y escritura que demanda formar al futuro profesional. Como lo advierte Cassany (2006, pp.113-132) “Ante el mundo multicultural, globalizado, dinámico y conflictivo la única respuesta educativa posible es la necesidad de formar a la ciudadanía autónoma y democrática que tenga habilidades críticas de lectura, escritura y pensamiento”. Tal como la educación superior lo exige.
Es así como el proceso de literacidad debe interpretarse desde distintas habilidades y de manera conjunta con la tecnología, revisando la escuela, pero no sobre sus tópicos, prácticas y costumbres tradicionales, sino desde una aproximación diferente de un contexto distinto como es el actual, una sociedad digital tanto en lo relacionado con los desarrollos digitales, con otra cultura organizacional, así como en la producción y gestión de saberes y competencias, es decir el análisis y propuestas relativas a la enseñanza de la literatura, competencias que se refieren a las formas de pensar, de manera crítica y creativa, a las formas de trabajar y también a las maneras de vivir en ejercicio de ciudadanía solidaria con responsabilidad y haciendo efectivo el principio de educación a lo largo de la vida; reflexión muy pertinente que viene a demostrar como la autogestión del aprendizaje contribuye al desarrollo del pensamiento crítico y hace que este sea más eficaz y significativo gracias al incremento de motivación que genera. La educación se trata de un tópico abierto, en constante debate. Son muchos los que hablan de un nuevo paradigma, del futuro de la escuela de cómo enseñar a los ciudadanos del siglo xxi, las tecnologías de la telecomunicación quieren convertir los centros escolares en espacios wifi, nuevos creadores lanzan apps educativas, se publican contenidos gratuitos se crean wikis ya que las nuevas realidades digitales están impactando directamente.
Podríamos afirmar que uno de los motivos básicos para replantear el modelo didáctico es que la información gracias a internet es ahora de todos y está a disposición de quien la quiera en forma inmediata y actualizada, lo que desplaza al profesor en su faceta de experto en contenidos o como poseedor exclusivo de la sabiduría
La aplicación de las tic en la educación ha centrado los esfuerzos en la búsqueda de nuevos métodos de enseñanza, de contenidos educativos, tanto en soporte impreso como digital, en la creación y uso de aplicaciones y entre otros aspectos relevantes e innovadores, pero sobre todo útiles. En estos momentos la didáctica, además de esas intenciones educativas y propuestas curriculares tradicionales, debe dar respuesta a la identificación y desarrollo de otros contenidos y competencias para enfrentar capacidades, necesidades e interés variados. Merino Obregón y Quichiz Campos (2010) definen la literacidad “como un evento que se da de diversas y complejas maneras, en donde las diferentes culturas o sociedades conforman distintos modos de comprender y practicar la lectura y la escritura”.

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REFERENCIAS
Barthes, R (1977) image, music, text. London: Fontana
Hull,G.A y Nelson M.E (2005) Locating the semiothic power of multimodality.
Kress, G (2006) Multimodality: Challenges to think about language. TESOL. Quarterly.
Chatel R.G. and Nobell, J (2002) Teachers and students as global literacy explorers. Paper presented at the annual meeting of the Connecticut reading association Cromwell
CT.
Merino Obregón, R. & Quichiz Campos, G. (2010, 20 de julio). Perpectiva de la literacidad como práctica social. http://blog.pucp.edu.pe/media/229/20100720-
Mora, 2011. Colloquium PDF
Anstey, M (2001) postmodern picture books and and new literacies. Journal of adolescent and adult education.
Freire P. and Macedo D. (1987) literacy: reading the word and the world. South Hadley.MA: Bergin and Garvey.
Kalantzis, M and Cope, B (2008) language education and multiliteracies. Australia: common Ground Publishing.
Knobel (2006)New Literacies: every day practices and classroom learning (2nd edition)New York. University press.

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This entry was posted on October 18, 2013 by in Uncategorized.
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